DILUIR LÍMITES DEL SELF Y EL EGO

 

Por Fausto Izcaray

Un de las afirmaciones de Einstein, cuyo genio abarcó mucho más que la física, nos indica un camino en el desarrollo espiritual y personal:

El verdadero valor de un ser humano es determinado primero que nada por la medida y el sentido en el que ha logrado la liberación de su ego (self)”.

El sentido de ese ego (self) determina mucho de lo que hacemos, hablamos y reaccionamos en el día a día. Hay una pregunta que suelo formular en mis cursos de formación: ¿Quién soy – eres? Muchos me responden: mi personalidad. Cuando que les explico que en la antigua Roma  se le llamaba “persona” a la máscara que usaba el actor en un obra de teatro y que en psicología se usa el término “personalidad” para designar lo que proyectas a los demás, es decir, como quieres que te perciban. Entonces repito la pregunta: ¿Quién es yo? Las respuestas varían de cómo soy siempre, a como actúo, me comporto comúnmente, privadamente. Y sigo preguntando: ¿Te comportas y piensas igual a como lo hacías a tus 15 años? Y entonces surge las respuesta más común: “Es yo no soy la misma persona que era a mis 15 años”. Es decir no soy el que “era” a mis 15 y a lo mejor no seré el que soy ahora dentro de 5 o 10 años. He ido cambiando ese self o ego de 15 años y ahora, aunque tengo y muestro unos patrones de conductas que tienen cierta permanencia, no sé exactamente que seré en 5 o 10 años. Sin embargo, hay un self o ego que mostramos en nuestras relaciones y a nosotros mismos. El hecho es que he ido cambiando mi auto – definición, o self (ego). El concepto de self o ego incluye mis reacciones, acciones y emociones en “etapas” de mi vida. Son estructuras mentales, programas que uso para hacerle frente a los asuntos de mi vida. Hay personas cuyas estructuras mentales son más rígidas que en la mayoría de las gentes, y, por ello, afirmamos “Fulano es genio y figura hasta la sepultura”. Lo importante puede ser darnos cuenta de que ese auto-concepto  responde a estructuras de la mente,  a los que llamamos “programas”  que son útiles para navegar las aguas de nuestra vida. Por eso, muchas de nuestras conductas diarias son realizadas desde el inconsciente. No tenemos que pensar para hacerlas. Manejar todos los días a nuestro trabajo es algo que no tenemos que “pensar” racionalmente. Lo hacemos y vamos distraídos con nuestros pensamientos. Nuestros programas. Y así ocurre con nuestras fijaciones producto de los constructos mentales que definen los límites de nuestro “concepto del self. Creemos que es más fácil vivir dentro de ese cánon. Es ese self (yo) rigidificado al que Einstein se refiere cuando pide que lo examinemos más en detalle. Explorar ese ego con ojos ingenuos y observarlo, interrogándonos ¿es mi verdadero yo? Pregúntate, por ejemplo, ¿qué pensamientos y emociones te genera la afirmación de Einstein? ¿Miedo? ¿Curiosidad, interés? ¿Te motiva el averiguar qué hay de verdad en esto? ¿Tiene sentido hoy en las horas que has vivido? ¿Qué es para ti la conciencia?

Categoría: Mindfulness, PNL

Etiquetas: Mindfulness / PNL / Meditación / Conciencia

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