¿TENER UNA MENTE DIVAGANTE TE HACE FELIZ?

Fausto Izcaray[1]

Los estudios sobre la felicidad han arrojado importante información demográfica sobre el tema, en los que se demuestra una relación en el sentido de que quienes ganan más dinero se sienten más felices que los que ganan menos y los casados son más felices que los solteros, pero las diferencias son bastante modestas. Eso decidió al investigador Matt Killingsworth a investigar sobre el tema con la hipótesis de que la felicidad tiene más que ver con los contenidos de nuestras experiencias momento-a-momento que con las condiciones demográficas. Él conduce una investigación permanente por medio de los teléfonos IPhone en el mundo, y de su sitio trackyourhappiness.org  que le ha permitido a través de una aplicación, obtener las respuestas a sus preguntas de investigación. Utiliza 3 preguntas: ¿Cómo se siente? en una escala que va de muy mal a muy bien. Segundo, una pregunta sobre ¿¿Qué estás haciendo? con 22 opciones de respuestas que van desde “trabajo”, “como” o “veo TV”.  Una tercera “¿Estás pensando en algo diferente a lo que estás haciendo? cuyas respuestas son o no. Finalmente la pregunta sobre si el tópico de sus pensamientos es agradable, neutral o desagradable.

Hasta un punto en que tenía 650.000 reportes en tiempo real de más de 15.000 personas de edades entre 18 y 80 años, de todos los niveles sociales, representando  86 categorías de ocupación  y de 80 países, los resultados señalan que el 47 por ciento del tiempo las personas divagan pensando en algo diferente a lo que están haciendo. Y al mirar a las 22 actividades a las que estaban dedicados en ese instante,  reflejan un pico de 65 por ciento del tiempon en el que estaban “dándose un baño” o “cepillando sus dientes”, a 50 por ciento “trabajando”, 40% cuando hacían ejercicio. Y, sorpresa, un 10 por ciento teniendo sexo cuyas mentes divagaban. Fuera de esta última, un mínimo de 30% del tiempo, estaban divagando. Esto sugiere que el divagar de la mente no es sólo frecuente, es omnipresente. Permea todo lo que hacemos.

¿Cómo se relaciona el divagar de la mente con la felicidad? Los hallazgos apuntan hacia el hecho de que cuando la mente divaga no somos felices. El tiempo menos feliz para los participantes. Los investigadores encontraron evidencia de que la infelicidad ocurre después del divagar de la mente y no al revés.  Incluso cuando la gente divaga sobre algo que describen como agradable, son menos felices que cuando no piensan en nada, cuando están atendiendo al presente.

Killingsworth sugiere que no podemos pretender para completamente el que  divaguemos. Recomienda que si divagamos menos tiempo, si estamos con nuestra atención plenamente en el presente, probablemente podremos enfrentar en mejores condiciones nuestros malos momentos y obtener un mayor gozo de los buenos.

 

[1] Reseña del estudio: por Matt Killingsworth, Does Mind-Wandering Make you Unhappy? http://greatergood.berkeley.edu/article/item/does_mind_wandering_make_you_unhappy

El Bienestar es una Habilidad

Reseña por Fausto Izcaray

El bienestar puede obtenerse con  una práctica dedicada y apropiadamente hecha, de acuerdo con el Dr. Richard Davidson, destacado investigador de la neurociencia  y Director del Center for Healthy Minds de la Universidad de Wisconsin-Madison

https://www.youtube.com/watch?v=HeBpsiFQiTI. Aprender el bienestar no es más difícil que aprender a tocar el cello.  En resumen: tú puedes mejorar tu bienestar. Es una habilidad para la cual puedes entrenarte[1]. En su presentación Davidson habló acerca de los 4 componentes del bienestar que son apoyados por la neurociencia. Una importante y creciente cantidad de investigaciones apoya la aserción de que el entrenamiento mental en esas cuatro áreas puede hacer una diferencia en cuanto al bienestar. Además, los circuitos neurales activados en dichas áreas muestran plasticidad, lo que sugiere que pueden ser cambiados en forma duradera, para mejorarlos.

Los cuatro componentes del bienestar según Davidson, son: Resiliencia, Perspectiva, Atención al Presente y Generosidad.

  1. Resiliencia

Cuando algo malo te ocurre ¿cuánto tiempo tardas en recobrarte? Hay personas que rebotan más rápido que otras y los investigadores de la neurociencia están midiendo ese tiempo. Se trata entonces de cómo nos recuperamos de la advresidad.

El centro de investigaciones neurocientíficas de la Universidad de Wisconsin ha encontrado que las personas que tienen un gran propósito en la vida pueden recuperarse mejor que otros porque ese propósito les puede permitir reencuadrar situaciones estresantes más productivamente. Indagando si los circuitos neuronales involucrados en la resiliencia son afectados por la meditación mindfulness ha encontrado, en resultados preliminares, que para ello se necesitarían miles de horas.

 

  1. Perspectiva

¿Puedes ver el bien en los demás? La Perspectiva es la habilidad de saborear cualquier experiencia positiva, por común que sea, disfrutar tu café en el trabajo, percibiendo la amabilidad en cada persona. Ellos identificaron este circuito neural. A las personas que sufren de depresión se les observa activación de este circuito pero por muy breves momentos y luego se apaga, la activación es muy corta.  “Mientras que la resiliencia toma miles de horas de práctica – dice Davidson- dosis modestas de meditar con la compasión y la amabilidad cariñosa impactan la Perspectiva”. En un reciente estudios individuos que no habían practicado meditación, recibieron una práctica de 30 minutos de compasión y amabilidad cariñosa por dos semanas. “No sólo vimos cambios en el cerebro – afirma Davidson- sino que además esos cambios predijeron comportamiento pro social”.

  1. Atención al Presente

“Una mente divagante es una mente infeliz”, dice Davidson, parafraseando una frase de un artículo publicado por un grupo de psicólogos sociales de Harvard. Esos investigadores también hallaron que casi la mitad de nuestro tiempo no estamos prestando atención al momento presente. “Amigos, estoy convencido que podemos mejorar eso. ¿Pueden imaginarse un mundo en el que ese número baja un poco? Davidson sugiere que si podemos bajar la “distractabilidad” en un 5% eso impactaría positivamente la productividad al estar presentes y sustituir a otros, escuchar atentamente y profundamente, etc.”. Davidson  resalta que desde mucho tiempo antes se le ha dado mucho valor a la atención. El Filósofo americano William James dedica un capítulo de sus  dos tomos publicados en 1890[2] en el que afirma: “la facultad por medio de la cual voluntariamente devolvemos una atención divagante una y otra vez y otra vez, es la propia raíz del juicio, carácter y voluntad” y agrega que una educación que mejore esta facultad  sería la educación por excelencia.  Y luego agrega en el libro que “pero es más fácil definir este ideal que dar directrices prácticas para hacer esto realidad”.

“Yo pienso- dice Davidson- que si William James hubiese tenido más contacto con las tradiciones  contemplativas inmediatamente  las habría visto como vehículos para educar la atención”.

  1. Generosidad

Davidson afirma  que “Cuando los individuos se ocupan en conductas altruísticas y generosas realmente activan circuitos en el cerebro que son clave para el bienestar. Y dichos circuitos muestran una activación más duradera que con otros incentivos positivos”. Cuidar y ocuparse de otros es un “golpe positivo doble” pues te beneficias por ser generosos con otras personas. Otro estudio reciente del Center for Healthy Minds sugiere que el entrenamiento en compasión altera tu propia respuesta, hacia el lado positivo, de tu respuesta al sufrimiento.

Prueba esta meditación que subí a la web sobre la compasión:

https://soundcloud.com/fausto-izcaray/compasion-y-amabilidad-carinosa

 

 

 

[1] How Science Reveals That “Well-Being” Is a Skill, Mindful, February 5, 2016:

 

[2] James William (1890) The Principles of Psychology (Principios de la Psicología). James es uno de los fundadores de ese campo y es el psicólogo más citado en el Siglo XX, según una investigación.